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Prensa - Noticias
48 HORAS POR LA VIDA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Centro Cultural Islamico   
Miércoles, 14 de Septiembre de 2016 14:37
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Última actualización el Jueves, 15 de Septiembre de 2016 10:26
 
Entrevista Santa Alianza: Los retos de la Paz en Colombia y el mundo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Centro Cultural Islamico   
Lunes, 29 de Agosto de 2016 15:03

Los retos de la Paz en Colombia y el mundo. Santa Alianza. Entrevista al Imam Julián Zapata.

https://www.youtube.com/watch?v=mH4lnA2IHKE

Última actualización el Miércoles, 14 de Septiembre de 2016 15:09
 
CARTA DE MUSULMANES A PRESIDENTE FRANCÉS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Centro Cultural Islamico   
Lunes, 18 de Julio de 2016 11:16

Bogotá, Colombia, Sur América, 15 de julio de 2016

Excelentísimo Señor

FRANÇOIS GÉRARD GEORGES HOLLANDE

Presidente de la República de Francia

As-salamu alaikum wa rahmatullahi wa barakatuh.

El mundo occidental debe prohibir y expulsar la secta Wahabi-Salafi –Takfiri si quiere implementar una lucha más que solo retorica contra el terrorismo

Ref: Condolencia al pueblo francés por el cruel atentado terrorista en Niza

“El miedo es un estado de debilidad inerte en el que cualquier enemigo puede vencernos fácilmente”. Goethe.

"Haz el bien a los demás como Dios ha hecho el bien contigo; y no quieras sembrar la corrupción en la tierra, pues, ciertamente, Dios no ama a los que siembran la corrupción". Corán 28:77

En nombre del Centro Cultural Islámico en Colombia; el Centro de Altos Estudios Islámico; y el Instituto Halal-Colombia, queremos expresar nuestras más sentidas condolencias y pésame a la noble nación francesa y a su Gobierno por los ataques atroces que han tenido lugar recientemente en la ciudad de Niza. Esta agresión inhumana es violatoria de todas las legislaciones divinas y humanas.

También queremos reiterar de nuevo que todas las formas de terrorismo y extremismo están absolutamente en contra de las verdaderas enseñanzas del Islam y el noble profeta Mahoma. El Sagrado Corán declara que asesinar siquiera a una sola persona es semejante a asesinar a toda la humanidad. Por tanto, bajo ninguna circunstancia puede justificarse el asesinato; y aquellos que tratan de justificar sus actos llenos de odio en nombre del Islam consiguen sólo difamarlo de la peor manera posible.

Nuestras condolencias y oraciones están con las víctimas de estos ataques y con todos aquellos que han sido afligidos o afectados de cualquier manera. Que Dios Todopoderoso les conceda carácter y paciencia. Suplicamos al creador para que los responsables de este acto de barbarie sean llevados rápidamente ante la justicia divina y humana.

Señor presidente Hollande, la clase dirigente del mundo occidental, los medios de comunicación y la academia deben admitir que la secta salafi-wahabi-takfiri está Fuera de Control; y hace varias décadas asumió el control de las universidades, mezquitas, madrazas y centros islámicos, no solo de gran parte del mundo árabe, el centro de Asia (Afganistán, Pakistán), la India, el sudeste asiático (Indonesia, Malasia), gran parte de África sino también de la propia Europa que se siente orgullosa “únicamente” de su herencia greco-latina y judío- cristiana.

El aumento del pie de fuerza de los ejércitos, la policía, la inteligencia, la contrainteligencia de Europa y los bombardeos al DAESH (estado islámico) en Siria e Iraq nunca serán suficientes para enfrentar esta nueva barbarie. De los treinta millones de musulmanes que tiene Europa, tres millones pertenecen a la secta salafí-wahabi-takfiri; y de estos quinientos mil están extremadamente fanatizados e ideologizados. Durante los últimos cuarenta años, especialmente, se permitió que este cáncer se extendiera sin Ningún Control, sin percatarse que con los ríos de miles de billones de petro-dólares saudíes, qataríes, kuwaitíes y emiraties también circulaba la secta e ideología que niega todos los valores supremos de la civilización de Voltaire, Rousseau y Montesquieu; así como ya había negado desde su fundación en el siglo XVIII los valores de la civilización de Avicena, Averroes, Ibn Arabi, e Ibn Jaldun.

Señor presidente, este cáncer del salafismo y sus múltiples manifestaciones ya hizo metástasis. No le podemos seguir ocultando la verdad a nuestros países y sociedades occidentales; se deben cerrar miles de mezquitas, madrasas, editoriales, revistas, sitios web, emisoras, canales de televisión, supuestas organizaciones humanitarias, y centros islámicos de esta peligrosa secta y expulsar a sus religiosos, seguidores y propagandistas a sus países de origen. Por su puesto que las largas barbas de las finanzas de las ricas monarquías se van a molestar amenazándonos con retirar sus inmensas inversiones económicas de nuestro hemisferio como lo manifestó recientemente el reino saudí por las investigaciones que presionan las víctimas del 11 de septiembre. Tenemos que escoger entre la libertad, la igualdad, la fraternidad, la integridad del ser humano; de lo contrario, solo tendremos fanatismo, ignorancia y terror.

La situación que vive occidente por la complacencia y extremada tolerancia a esta secta de ilimitados odios, se parece cada vez más a la situación vivida en los años treinta con el nazismo. Cuando se quiso reaccionar ya era demasiado tarde. Lamentablemente se repite la historia, como si estuviéramos leyendo el famoso libro Sonámbulos de Chrstopher Clark.

Ya todos los medios de comunicación especializados, los intelectuales y los centros académicos tienen la certeza que la doctrina salafí-wahabi-takfiri es la madre ideológica que ha dado origen a los más terribles movimientos de la barbarie contra el mundo musulmán y occidente: los talibanes, Al qaeda, al- nusra, ansar al-islam, boko haram y DAESH (“estado islámico”) Ya sabemos también que cada grupo nuevo que aparece en la escena internacional del terrorismo es peor que el anterior, y supera a los anteriores en barbarie. No podemos condenarnos solo a inventariar el terror y las víctimas.  Solo hablamos y nos lamentamos de sus efectos, “ignorando por completos sus causas”.

Lo invitamos presidente Hollande a que la gloriosa Francia siga el ejemplo del pueblo ruso y de su líder Vladimir Putin, quienes entendieron que frente a esta secta ideológica de zombis que quiere desnaturalizar la esencia de una noble tradición espiritual como el Islam, no hay sino dos caminos posibles: el incondicional amor a la patria o vivir la muerte del fanatismo irracional. Los nefastos acontecimientos recientes del ataque terrorista en Niza en plena celebración del glorioso aniversario de la revolución francesa nos llevan a la conclusión de que esta guerra asimétrica es contra la esencia de la civilización occidental y contra la esencia de la civilización islámica. La barbarie es contra la humanidad en su conjunto. Tan importante es la madre que llora a sus hijos en Siria, Iraq, Líbano, Egipto, Pakistán, o Chechenia; como la madre que llora en New York, Orlando, Moscú, Paris, Bruselas, o Niza. Todos en el mismo plano, sin diferencias ni desigualdades.

¿Qué debe hacer el mundo occidental?

Para enfrentar la oscura noche del extremismo sectario religioso y dejarlo sin argumentos son necesarias acciones y compromisos:

1.  El mundo occidental debe prohibir y expulsar la secta Wahabi-Salafi –Takfiri si quiere implementar una lucha más que solo retorica contra el terrorismo. Así esto implique sacrificar socios económicos.

2.  El mundo occidental puede negociar con los petrodólares de las monarquías ricas del mundo árabe, pero no debe negociar sus valores supremos legitimando el salafismo-wahabismo, y todos los movimientos a los que esta pseudo-visión ha dado origen.

3. La defensa de un Islam del pluralismo; del diálogo y alianza entre civilizaciones; de la mística; la filosofía trascendental; un Islam ilustrado y un humanismo islámico.

4. No se puede seguir permitiendo que los medios de comunicación, los sectores académicos, y gubernamentales sigan presentando la civilización islámica a través de la secta y la ideología del salafismo, que representa la antítesis del Islam.

5. Hay que detener esa horda de proselitismo religioso en América Latina, impulsada por peligrosas multinacionales de la fe, que envían paramilitares vestidos de “piadosos religiosos”, y que ocultan sus verdaderos orígenes a través de pasaportes del Reino Unido, la Comunidad Europea y Estados Unidos.

6. El mundo occidental debe enfrentar el salafismo-wahabismo estableciendo con urgencia una alianza sincera y estratégica con las corrientes filosóficas, jurídicas y místicas de las tres grandes tradiciones históricas del Islam: Sunismo (malikismo y hanafismo especialmente); el Shiísmo (ismaeli, alevi, alawi, yafari); y el sufismo (cofradías místicas) junto con los gobiernos, la academia y los medios de comunicación del mundo occidental.

7.  Occidente debe implementar con urgencia una Reforma de la Academia para mostrarles a nuestros jóvenes el Islam clásico del humanismo, la filosofía, la teología (kalam) y la mística (sufismo e irfan) que se desarrolló durante mil años y que le permitieron ser una de las civilizaciones más influyentes de la historia de la humanidad. Si el mundo musulmán y sus potencias no tienen como política de difusión religiosa y cultural la producción, traducción y exportación masiva de los textos clásicos de la literatura religiosa, jurídica, filosófica y mística del Islam tradicional y sus escuelas de pensamiento, entonces el mundo occidental sí debe hacerlo, de lo contrario perderá la guerra contra el extremismo de origen islamista. La mejor estrategia para enfrentar el oscurantismo y falso yihadismo de esta ideología es a través del mismo Islam clásico.

8.  Consagrar ante la Unesco como patrimonio histórico, cultural y espiritual de la humanidad el legado de los grandes maestros civilizadores como Mahoma, Jesús, Buda, Lao Tse, Confucio, Kukulkan, Bochica, María, Fátima, etc. Esto permitiría no solo una Reforma de la Academia para consolidar el diálogo y alianza entre civilizaciones, sino que les daría herramientas más efectivas a nuestros gobiernos y legisladores para implementar en los códigos penales sanciones ejemplares a quienes pasan olímpicamente de la sagrada libertad de expresión a la injuria y la calumnia.

9. Occidente debe ayudar a salvar del oscurantismo salafi-wahabi-takfiri la histórica universidad de Al-Azhar en El Cairo, Egipto. Este noble claustro que tiene más mil años es uno de los mayores exportadores de religiosos al mundo musulmán y occidental. El gobierno egipcio en el curso del siglo XX se fue quedando sin recursos económicos por la crisis de Egipto en las guerras contra Israel y su lucha interna contra los movimientos fundamentalistas como los hermanos musulmanes.

10.  La UNESCO con sede en Paris debe manifestarse abiertamente y prohibir esta ideología que está destruyendo los patrimonios históricos de las religiones, civilizaciones y culturas; así esto implique sacrificar las ayudas económicas hipócritas de las ricas monarquías del golfo.

Como musulmanes occidentales, librepensadores y de la cultura del trópico, admiramos el brillante legado de la ilustración, del siglo de las luces, del siglo de Voltaire, de la revolución francesa. Y también admiramos esa obra enciclopédica y monumental del intelectual, filósofo y místico francés Rene Guenon, quien realizó uno de los mejores aportes a las religiones comparadas y al renacimiento de las tradiciones espirituales del cristianismo y el Islam. O la obra magistral de Henry Corbin rescatando para occidente la olvidada filosofía de los hijos del Corán.

11.  Convocar con urgencia una Cumbre Internacional de líderes musulmanes occidentales (latinoamericanos, norteamericanos y europeos), para diseñar estrategias conjuntas que hagamos frente al terrorismo en todos los planos: académico, cultural, político, militar, mass-media.

Todos debemos estar comprometidos en la búsqueda de soluciones reales y objetivas que superen la retórica que hasta el momento se viene manejando en la guerra contra el terrorismo y que contribuyan efectivamente a la seguridad planetaria. Una máxima sublime desde la eternidad nos anima a decir estas palabras “Y cooperarás en la bondad y la piedad…” (Corán, 5:2) Decía nuestro amado profeta Mahoma: “El amor a la patria es parte de la fe”.

Señor Presidente, nuevamente le manifestamos nuestra solidaridad con el noble pueblo francés, su gobierno, y las familias de las víctimas.

Éxitos en esta vida y en la otra.

Fraternalmente,

JULIÁN ARTURO ZAPATA FELICIANO, Imam

Co-Fundador del Centro Cultural islámico en Colombia, Centro de Altos Estudios Islámicos. Miembro del Consejo Asesor Interreligioso del Ministerio del Interior

FANNY OCHOA OCHOA

Co-Fundadora del Centro Cultural Islámico en Colombia, Centro de Altos Estudios Islámicos, e Instituto Halal.

Última actualización el Martes, 19 de Julio de 2016 15:43
 
Líderes religiosos unidos por la paz PDF Imprimir E-mail
Escrito por Centro Cultural Islamico   
Miércoles, 08 de Julio de 2015 12:50

RELIGIÓN | 2015/07/04 22:00

Líderes religiosos unidos por la paz

Por primera vez en la historia se unen para clamarles al gobierno y a la guerrilla que las armas son un error, y la palabra, el camino 

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En muchos lugares y en todos los tiempos las creencias religiosas han azuzado las guerras. Mucha gente ha matado o se ha inmolado por defender su idea de Dios, del bien y del mal; de los fieles y los infieles. Pero así como las religiones han contribuido a la violencia durante siglos, también han sido bálsamo para muchos creyentes que encuentran en ellas un aliciente de esperanza en medio del dolor. En tiempos de paz, la dimensión espiritual cobra especial relevancia. Porque casi todas las religiones y doctrinas enarbolan la palabra como el medio idóneo para la convivencia; reconocen el perdón como una experiencia sanadora; y alientan en los seres humanos su capacidad transformadora.

 

Por eso es tan trascendente que en Colombia los más importantes líderes religiosos, de todas las confesiones y creencias, se hayan unido para enviarles una carta a las delegaciones de gobierno y guerrilla en La Habana, clamando por un acuerdo que deje atrás la guerra. Lo hacen dejando de lado muchas de sus diferencias, en un momento en el que hay sombras e incertidumbres sobre el proceso de paz.

 

Los firmantes son 26 líderes de las Iglesias católica, anglicana, luterana, presbiteriana, ortodoxa, evangélica, menonita, instituciones que trabajan por la reconciliación asociadas a diferentes credos, así como comunidades islámicas e indígenas. 

 

Aunque muchos de ellos coinciden en los territorios más afectados por el conflicto, y tienen experiencia de trabajo con víctimas en favor de la reconciliación y el cambio social, pocas veces han trabajado unidos. Todos, sin embargo, entienden que tienen un papel crucial en este momento de la historia, en el que Colombia enfrenta el reto de reconocer y cerrar las heridas que ha dejado una guerra prolongada, que se ensañó con los más débiles. Y que deben trabajar juntos, porque así lo exige el momento.

 

Sus experiencias comunitarias van desde la resolución de conflictos, como lo hacen por ejemplo los palabreros wayúu, pasando por acompañamiento a procesos de resiliencia a víctimas duramente golpeadas por la guerra; trabajo con desmovilizados; justicia restaurativa y defensa de derechos humanos, entre muchas otras. Muchos de ellos incluso han sido martirizados por la violencia, perseguidos o estigmatizados.

 

En la carta titulada ‘Las armas son el fracaso de la palabra’, rechazan el uso de las armas, pues van en contravía de la dignidad humana, e invocan el poder del diálogo. Reconocen que hay factores objetivos asociados a la violencia, como la inequidad, y también otros de orden moral, como la venganza y el rencor (ver carta completa).

 

“La carta refleja lo que debe ser una Nación, unión en medio de las diferencias”, dice el pastor Édgar Castaño, presidente del Consejo Evangélico de Colombia, (Cedecol).

 

La coordinadora de asuntos religiosos y asesora del despacho del Ministerio del Interior, Lorena Ríos, quien ha venido acompañando a las Iglesias, confesiones y comunidades, resaltó el carácter histórico de este manifiesto. También las implicaciones prácticas que tendrá, pues en el Plan Nacional de Desarrollo se incluyó un artículo que reconoce al sector religioso como un actor social clave en la construcción de paz.

 

La iniciativa de esta carta surgió de un encuentro interreligioso que buscaba reflexionar acerca del rol de las confesiones religiosas en la paz que organizó Cree en la Reconciliación, un proyecto de Reconciliación Colombia.

 

“Queremos decirles que no justificamos ni legitimamos las armas. Con el uso de las armas se han transgredido los más elementales principios de humanidad”, dice un fragmento que añadió al comunicado el padre Leonel Narváez, presidente de la Fundación para la Reconciliación. Si en algo están todos ellos de acuerdo es en que la reconciliación es un aspecto transversal a todos los credos y que la unión de todos hará más potente su voz. Lo que buscan, por supuesto, es que esta voz llegue hasta La Habana, y cale en el espíritu de cada uno de los que allí están definiendo el futuro que le espera a Colombia, si el de la paz o el de una guerra eterna.

 

“Hay una crisis espiritual en Colombia de la cual las religiones hemos sido partícipes o porque no hemos hecho lo que corresponde o porque a través de la historia hemos dado lugar a momentos de mucha violencia”, dice el padre Francisco de Roux, firmante de la carta.

Al respecto, ellos toman la delantera reconociendo sus errores y anticipando el perdón: “En muchas ocasiones los líderes de las Iglesias y de varias confesiones religiosas hemos contribuido a la violencia en Colombia, sentimos ahora la urgencia de recuperar y posicionar la cultura ciudadana del perdón como vacuna y remedio poderoso contra ese perverso y eterno retorno de las venganzas”.

 

Su llamado es a entender el pasado y concentrarse en el futuro. “Sin perdón no hay futuro”, dicen, citando al premio nobel de Paz Desmond Tutu.

 

Jenny Neme, directora de Justapaz, de la comunidad menonita, dice que la importancia de esta declaración conjunta, además de hacer más sonora la voz de estas Iglesias, es que demuestra la diversidad de confesiones religiosas que hay en el país, y su gran potencial en un escenario de reconciliación. “Nuestro aporte a la construcción  de la paz ha sido muy importante y también poco conocido”.

 

En la carta, que llegará esta semana a La Habana, se exhorta a las partes a que no se levanten de la Mesa, que actualmente atraviesa el momento más crítico, y a que persistan hasta lograr los acuerdos que pongan fin a la guerra. El comunicado firmado por representantes de las diferentes comunidades religiosas de Colombia finaliza diciendo: “Oraremos por una paz posible en Colombia y ofrecemos nuestros dones y talentos para la transformación de nuestro país. Ni una vida más para la guerra, todas las vidas para la paz”.

 

En momentos como el actual, en el que la guerra arrecia y la política parece agotarse, la dimensión espiritual, que apela a la ética, puede abrir una nueva brecha de entendimiento.

Una esperanza.

http://www.semana.com/nacion/multimedia/lideres-religiosos-unidos-por-la-paz/433622-3

 

Última actualización el Miércoles, 22 de Junio de 2016 09:59